Copia del curso con imágenes

La situación en la que nos encontramos es la esclavitud del pecado y la muerte. Por nosotros mismos no podemos liberarnos de ella. Jesús dijo que vino «para dar su vida como rescate por muchos». El rescate es una cantidad de dinero pagada para liberar a alguien. Jesús se compara a sí mismo con ese rescate. Esto significa que Él puede hacernos libres. Debido al pecado, el ser humano nunca pudo ofrecer un rescate por sí mismo. Solo alguien santo ante Dios podía hacerlo. Ese alguien es Jesús, el Hijo de Dios, quien entregó su vida por nosotros.

Gracias a la sangre derramada por el Señor Jesús por nosotros – ¡por ti! – no hay ningún obstáculo para que puedas tener una relación con Dios.